Los cánones de los siete concilios ecuménicos de los primeros siglos

Los cánones de los siete concilios ecuménicos de los primeros siglos revelan una realidad que muchas veces se olvida en los debates modernos: la Iglesia antigua poseía una sola fe apostólica, pero no una uniformidad administrativa absoluta. Roma, Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Constantinopla y diversas regiones conservaron costumbres, privilegios y estructuras distintas, mientras permanecían unidas en la confesión de la Trinidad y de Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre y Su Evangelio. La unidad de la […]

De una sustitución penal rígida a la verdad Patrística

La cruz de Cristo debe ser contemplada con reverencia trinitaria y precisión cristológica. En ella no vemos a un Padre airado contra el Hijo como si la Trinidad quedara dividida, ni a un Hijo convertido personalmente en culpable ante Dios dividio del Logos o Vervo divino. Vemos, más bien, al Dios trino obrando inseparablemente nuestra redención: el Padre envía, el Hijo asume nuestra carne y nuestra muerte en su carne, y el Espíritu sostiene la […]

La apropiación divina y la justicia de la cruz

B — Entonces, cuando se dice que está cansado del camino, que tiene hambre o sueño, será necesario atribuir también esas cosas tan mezquinas y viles a Dios Verbo. A — Tales cosas no convienen en modo alguno al Verbo solo que aún no se ha encarnado, antes de someterse al anonadamiento: en eso tienes razón. Pero, una vez hecho hombre y sometido al anonadamiento, ¿qué agravio puede inferirle que se le atribuyan? Como decimos […]

Sobre la unidad de Cristo, Cirilo de Alejandría

“Durante un tiempo, el poder divino de su Espíritu (de Cristo) se ocultó para dejar lugar a la debilidad de la carne, hasta que Jesucristo obtuviese nuestra salvación.” Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro II, Capítulo XVI, Sec. 12. Hay frases teológicas que, aun nacidas de una intención piadosa, necesitan ser corregidas por la regla cristológica de la Iglesia antigua. Tal es el caso de esta afirmación de Juan Calvino ya que se […]

La Septuaginta e Isaías 53

Señor, ¿quién creyó en nuestra noticia? Y el brazo del Señor, ¿a quién se le reveló? Creció delante de él como un infante, como raíz en tierra sedienta, no tiene figura, ni gloria. Y lo vimos, y no tenía forma ni belleza, al contrario, su figura carecía de honra y sobrepasaba a todos los hombres, un hombre golpeado y que sabía soportar la enfermedad, porque se había mudado su rostro, había sido deshonrado y no […]