La apropiación divina y la justicia de la cruz

B — Entonces, cuando se dice que está cansado del camino, que tiene hambre o sueño, será necesario atribuir también esas cosas tan mezquinas y viles a Dios Verbo. A — Tales cosas no convienen en modo alguno al Verbo solo que aún no se ha encarnado, antes de someterse al anonadamiento: en eso tienes razón. Pero, una vez hecho hombre y sometido al anonadamiento, ¿qué agravio puede inferirle que se le atribuyan? Como decimos […]

Sobre la unidad de Cristo, Cirilo de Alejandría

“Durante un tiempo, el poder divino de su Espíritu (de Cristo) se ocultó para dejar lugar a la debilidad de la carne, hasta que Jesucristo obtuviese nuestra salvación.” Juan Calvino, Institución de la Religión Cristiana, Libro II, Capítulo XVI, Sec. 12. Hay frases teológicas que, aun nacidas de una intención piadosa, necesitan ser corregidas por la regla cristológica de la Iglesia antigua. Tal es el caso de esta afirmación de Juan Calvino ya que se […]

La Septuaginta e Isaías 53

Señor, ¿quién creyó en nuestra noticia? Y el brazo del Señor, ¿a quién se le reveló? Creció delante de él como un infante, como raíz en tierra sedienta, no tiene figura, ni gloria. Y lo vimos, y no tenía forma ni belleza, al contrario, su figura carecía de honra y sobrepasaba a todos los hombres, un hombre golpeado y que sabía soportar la enfermedad, porque se había mudado su rostro, había sido deshonrado y no […]

La expiación sustitutiva de Cristo

La tradición patrística permite expresar la obra de Cristo con una precisión que evita dos extremos: por un lado, la idea de que Dios “castiga al Hijo como culpable”; por otro, la negación de que haya un juicio real sobre el pecado. La fe patrística permite reformular la expiación sin negar su carácter vicario: Dios no castiga al Hijo como culpable, sino que condena y juzga nuestro pecado en la carne que el Hijo asumió, […]

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La Reforma y el Filioque en la Tradición Protestante

La Reforma protestante heredó el Filioque de la tradición latina occidental y, en general, lo conservó sin convertirlo en un tema central de controversia. Lutero, los luteranos, los reformados y después muchos evangélicos confesionales aceptaron que el Espíritu Santo “procede del Padre y del Hijo”, normalmente como parte de su recepción del Credo occidental, del Credo Atanasiano y de la teología agustiniana. Pero aquí está el punto importante: la mayoría de los reformadores no leyeron […]