Introducción Hermenéutica: La Monumenta como Locus Theologicus
La historia de la evangelización en América Latina constituye uno de los capítulos más complejos y decisivos en la historia de la Iglesia universal. No se trató únicamente de una expansión territorial de la cristiandad, sino de un enfrentamiento ontológico y cultural sin precedentes que obligó a la teología europea a repensarse a sí misma para hacerse inteligible ante civilizaciones milenarias. En este contexto, la obra magna de Monseñor Juan Guillermo Durán, titulada Monumenta Catechetica Hispanoamericana (Siglos XVI-XVIII), se erige no solo como una recopilación documental, sino como una verdadera arqueología del saber teológico-pastoral del Nuevo Mundo.
La presente investigación tiene por objeto realizar un análisis exhaustivo de los tres volúmenes que componen esta colección, identificando el corpus de catecismos, doctrinas y confesionarios rescatados por Durán, para posteriormente construir una Teología Sistemática Indiana derivada de estos textos. La importancia de esta tarea radica en que estos documentos no fueron tratados académicos abstractos, sino “instrumentos de pastoral” pragmáticos , diseñados en la trinchera misionera. En ellos se encuentra la síntesis entre el dogma de Nicea y Trento y la realidad cosmovisional del nahua, el quechua, el aymara y el muisca.
Al abordar la Monumenta, nos enfrentamos a la “teología de la traducción” en su sentido más profundo: el traslado de conceptos semíticos y grecolatinos (Trinidad, Gracia, Redención) a lenguas aglutinantes y sistemas de pensamiento dualistas. Este reporte, redactado desde la perspectiva de la historia de la teología y la misionología, desglosa sistemáticamente cómo la Iglesia colonial articuló su mensaje, organizando el análisis en dos grandes bloques: el inventario crítico de las fuentes (El Corpus) y la estructuración dogmática de sus contenidos (La Sistemática).
1. El Corpus Documental: Análisis Bibliográfico de la Monumenta
La obra de Juan Guillermo Durán, fruto de décadas de investigación en archivos de América y Europa, se organiza en tres tomos monumentales que cubren la evolución cronológica y geográfica de la catequesis colonial. A continuación, se detalla el contenido de cada volumen, contextualizando cada obra en su entorno histórico y eclesial.
1.1. Volumen I: La Etapa Fundacional y Experimental (Siglo XVI)
Publicado originalmente en 1984, este primer volumen aborda el periodo de la “efervescencia misionera”, centrado principalmente en la Nueva España (México) y las Antillas. Es la etapa de los “Doce Apóstoles” franciscanos, de la experimentación pedagógica y de los primeros intentos de fijar la terminología cristiana en lenguas indígenas.
1.1.1. Los Catecismos Pictográficos (Testerianos)
Durán inicia su estudio con un análisis profundo de los métodos audiovisuales, una necesidad imperiosa ante la barrera lingüística inicial.
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Autoría y Contexto: Se atribuyen genéricamente a la influencia de Jacobo de Testera, aunque Durán analiza obras específicas como el Catecismo de Fray Pedro de Gante (c. 1525-1528).
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Metodología: Estos catecismos utilizaban el sistema de escritura ideográfica indígena (glifos) adaptado para representar oraciones cristianas. No eran meras ilustraciones, sino textos legibles para los naturales instruidos en la tradición pictórica prehispánica.
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Contenido: El catecismo de Gante incluye las oraciones básicas (Padrenuestro, Avemaría), el Credo (Símbolo de la Fe), los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, los Sacramentos y las Obras de Misericordia.
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Significado Teológico: Representan la primera “encarnación” del Evangelio en la estética indígena. Durán destaca cómo el uso de imágenes (Cristo crucificado, el infierno, los santos) servía como soporte mnemotécnico para la predicación y la memorización de la doctrina.
1.1.2. Fray Pedro de Córdoba: Doctrina Cristiana (1544)
Aunque impresa en México bajo el auspicio del obispo Zumárraga, esta obra tiene su origen en la comunidad dominica de La Española (Santo Domingo) a principios del siglo XVI (c. 1510).
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Naturaleza: Es considerada el primer catecismo escrito en América. Refleja la teología pre-tridentina y la preocupación de la Escuela de Salamanca por la justicia.
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Estructura: Se organiza en 40 “doctrinas” o sermones. A diferencia de los catecismos de preguntas y respuestas posteriores, este texto es narrativo y kerigmático. Expone la Historia de la Salvación desde la Creación hasta el Juicio Final.
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Enfoque: Su tono es apologético y fundante. Se centra en demostrar la unidad de Dios y la falsedad de los ídolos, preparando al neófito para el bautismo mediante una instrucción gradual.
1.1.3. Fray Bernardino de Sahagún: Coloquios de los Doce (1564)
Durán edita este texto crucial que reconstruye los diálogos teológicos de 1524 entre los primeros doce franciscanos y los sacerdotes aztecas.
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Género Literario: No es un catecismo convencional, sino una obra de teología polémica y apologética. Sahagún, con la ayuda de sus colaboradores indígenas del Colegio de Tlatelolco, transcribe los argumentos utilizados para convencer a los señores aztecas de abandonar sus dioses.
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Contenido: El texto se divide en libros que narran la llegada de los frailes, la exposición de la doctrina cristiana y la refutación de la religión mexica. Es una fuente inagotable para entender cómo se presentó el concepto de Dios (Ipalnemoani) frente al concepto de Teotl.
1.1.4. Fray Alonso de Molina: La Sistematización Lingüística
Molina, el gran lexicógrafo del náhuatl, es una figura central en el Volumen I. Durán incluye tres de sus obras capitales:
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Doctrina Cristiana Breve (1546): Un manual conciso para la enseñanza memorística, enfocado en los rudimentos de la fe.
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Confesionario Mayor y Confesionario Menor (1565): Estas obras marcan el paso de la catequesis kerigmática a la teología moral y sacramental. Los confesionarios de Molina son interrogatorios exhaustivos que cubren el Decálogo y los Mandamientos de la Iglesia.
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Valor Etnográfico: Para formular las preguntas sobre pecados, Molina tuvo que investigar profundamente las costumbres, ritos y estructuras sociales indígenas, convirtiendo estos textos en tratados de antropología moral.
1.1.5. Otros Instrumentos del Siglo XVI (1577-1599)
El volumen se completa con obras que muestran la diversificación geográfica y metodológica:
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Dionisio de Sanctis: Catecismo o Suma Breve (1577). Representa la catequesis en la zona del Caribe continental (Cartagena de Indias), mostrando la expansión hacia el sur.
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Juan de la Anunciación: Catecismo (1577).
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Juan Bautista Viseo: Cuatro Confesionarios (1599). Cierran el siglo con una casuística moral refinada para el contexto novohispano.
1.2. Volumen II: La Institucionalización Conciliar y la Norma (Siglo XVI-XVII)
Publicado en 1990, este tomo documenta el tránsito de la iniciativa misionera individual a la organización eclesiástica jerárquica, impulsada por los concilios provinciales y la aplicación del Concilio de Trento en América.
1.2.1. Fray Juan de Zumárraga: Doctrina Cristiana y Suplemento
El primer obispo de México es analizado no solo como editor, sino como autor y teólogo.
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Doctrina Cristiana (1545-1546): Durán estudia las variantes de la Doctrina breve y la Doctrina más cierta y verdadera.
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Suplemento o Enseñamiento del Cristiano: Este texto, añadido por Zumárraga a la edición de 1546, es de particular interés para Durán. Contiene tratados de Juan Gerson y reglas de vida cristiana que revelan una influencia humanista y erasmista, enfocada en una espiritualidad interior más que en el ritualismo externo.
1.2.2. Fray Luis Zapata de Cárdenas: Catecismo (1576)
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Contexto: Arzobispo de Santafé de Bogotá (Nueva Granada).
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Obra: Catecismo para la educación y conversión de los naturales.
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Aporte: Este catecismo representa el esfuerzo por estandarizar la enseñanza en la compleja realidad lingüística de los Andes septentrionales (chibchas, muiscas). Zapata impuso un rigor dogmático estricto para evitar las herejías y sincretismos que detectaba en las traducciones libres de los misioneros anteriores.
1.2.3. El Corpus del III Concilio Provincial de Lima (1584-1585)
Este conjunto documental constituye el núcleo del Volumen II y es, quizás, la cumbre de la labor catequética en América del Sur. Bajo la égida de Santo Toribio de Mogrovejo y con la autoría intelectual del jesuita José de Acosta, estos textos rigieron la evangelización andina hasta el siglo XIX.
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Doctrina Cristiana y Catecismo para la instrucción de los indios: Publicada en 1584, fue el primer libro impreso en Sudamérica.
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Catecismo Menor (Breve): Destinado a los “rudos” y neófitos, contenía lo esencial para el bautismo.
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Catecismo Mayor: Para los “más capaces”, con una explicación detallada del dogma.
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Tercero Catecismo: Una colección de sermones doctrinales para la predicación dominical.
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Confesionario para los curas de indios: Manual para la administración de la penitencia.
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Trilingüismo: La característica más notable es que fueron editados en tres columnas: Español, Quechua y Aymara. Esto canonizó una terminología teológica en las lenguas andinas y obligó al clero a aprenderlas.
1.3. Volumen III: La Teología Moral y la Formación del Clero (Siglos XVI-XVIII)
Publicado en 2017, este volumen completa la trilogía enfocándose en la dimensión ética y disciplinar de la evangelización, especialmente en el contexto del III Concilio Provincial Mexicano.
1.3.1. Directorio de Confesores y Penitentes del III Concilio Mexicano (1585)
Mientras el Concilio de Lima produjo catecismos para el pueblo, el Concilio Mexicano se enfocó en la reforma del clero y la moral social.
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Autoría: Atribuido al jesuita Juan de la Plaza, con aportes de la comisión conciliar.
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Naturaleza: Es un manual de “ciencia moral y canónica” de gran envergadura. A diferencia de los confesionarios breves de Molina, este es un tratado de casuística avanzada para el confesor.
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Contenido: Aborda la administración del sacramento de la penitencia, pero su núcleo es la revisión de los “estados de vida”. Analiza los pecados específicos de magistrados, encomenderos, comerciantes y clérigos. Es un documento clave para entender la ética económica y la justicia social en la colonia.
1.3.2. Normativa sobre la Formación del Clero
Durán incluye y analiza los decretos y normas sobre la formación sacerdotal (Seminarios) emanados de las juntas y concilios mexicanos de 1540, 1555 y 1585. Estos documentos, precursores de la Ratio Fundamentalis, establecen los requisitos intelectuales (latín, teología, lenguas indígenas) y morales para la ordenación, buscando crear un clero autóctono digno.
1.3.3. Los Catecismos Pampas (Siglo XIX)
Aunque la Monumenta se titula “Siglos XVI-XVIII”, la investigación de Durán se extiende a los “Catecismos Pampas” (1870-1885), utilizados en la evangelización de la Pampa y la Patagonia argentina (mapuzungun). Si bien Durán ha publicado extensamente sobre ellos en la revista Teología y en su discurso de ingreso a la Academia de la Historia, la estructura nuclear de los tres tomos de la Monumenta se mantiene en el periodo colonial hispánico, integrando metodológicamente el estudio de estos catecismos tardíos como epílogo de una tradición evangelizadora de larga duración.
2. Teología Sistemática Indiana: La Fe Traducida y Encarnada
A partir del análisis de los textos presentados en la Monumenta, es posible reconstruir una Teología Sistemática Indiana. No se trata de una teología académica especulativa al estilo europeo, sino de una teología kerigmática, pastoral y moral, diseñada para responder a las urgencias de la evangelización y el choque cultural. A continuación, sistematizamos los grandes temas (Loci Theologici) presentes en estos catecismos.
2.1. Teología Fundamental: Revelación y Diálogo
El primer problema teológico fue la legitimidad de la Revelación cristiana frente a las tradiciones ancestrales.
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El Silencio de Dios: En los Coloquios de Sahagún, los sabios aztecas preguntan por qué el Dios cristiano había permanecido “callado” durante tantos siglos si era el único verdadero. La respuesta teológica de los misioneros, documentada por Durán, oscilaba entre el misterio de la divina providencia y la acusación de que el Demonio había usurpado la adoración debida a Dios.
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La Razón y la Verdad: Los catecismos (especialmente Córdoba y Sahagún) insisten en que la fe cristiana es “razonable” y acorde a la ley natural, mientras que la idolatría es un “engaño” irracional. Se utiliza la razón para desmontar el politeísmo (e.g., la contradicción de dioses que mueren o necesitan alimento).
2.2. Teología Propia (De Deo Uno et Trino)
La presentación de Dios fue el desafío lingüístico y conceptual más arduo.
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Monoteísmo Radical: Frente al panteón mexica o andino, los catecismos proclaman un monoteísmo estricto. Se adoptan estrategias diversas:
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Nahuatlización: Sahagún y Molina utilizan términos como Ipalnemoani (“Aquel por quien se vive”) o Tloque Nahuaque (“El dueño del cerca y del junto”) para referirse a Dios, apropiándose de títulos de la divinidad suprema azteca pero resemantizándolos.
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Préstamo Lingüístico: En los Andes (Lima III), se optó finalmente por usar la palabra española “Dios” (Dios-Yaya), rechazando términos como Pachacamac o Viracocha por considerarlos contaminados de idolatría.
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La Trinidad: Un dogma de difícil transmisión. Los catecismos pictográficos (Vol. I) recurren a iconografía estandarizada: tres rostros idénticos o tres personas con atributos distintos (Padre con orbe, Hijo con cruz, Espíritu como paloma) pero unidos en una misma esencia divina, a menudo representados con un solo cuerpo o nimbo envolvente para enfatizar la unidad y evitar el triteísmo.
2.3. Cristología (De Verbo Incarnato)
Jesucristo es el centro de la predicación, presentado bajo dos facetas complementarias que responden a la sensibilidad indígena.
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Soteriología del Sacrificio: En culturas donde el sacrificio ritual era central para sostener el cosmos, la imagen de Cristo crucificado resonó con fuerza. Sin embargo, la teología misionera invierte la lógica: no es el hombre quien alimenta a los dioses con sangre, sino Dios quien se sacrifica una sola vez para redimir al hombre. El “Dios muerto en el palo cruzado” se convierte en la imagen fundante de la nueva religión.
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El Mediador Único: Cristo desplaza a los mediadores tradicionales (chamanes, huacas). Es el único camino al Padre. La Doctrina de Pedro de Córdoba narra la vida de Cristo enfatizando sus milagros (poder sobre la naturaleza) y su Resurrección (victoria sobre la muerte), atributos que lo validan frente a las deidades locales.
2.4. Antropología Teológica (De Homine)
La visión del ser humano en la Monumenta es la base de la defensa de los derechos indígenas.
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Imago Dei: Todos los catecismos, siguiendo la línea de Las Casas y la Escuela de Salamanca, afirman dogmáticamente que el indio es ser racional, creado a imagen y semejanza de Dios, y descendiente de Adán. Esto refutaba las teorías de la “servidumbre natural” o la bestialidad del indio.
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Hamartología (El Pecado):
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Pecado Original: Explica la condición caída de la humanidad y la presencia del mal y la muerte, temas sensibles para la mentalidad indígena.
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Idolatría como Pecado: La condición pre-cristiana se interpreta teológicamente como un estado de pecado y esclavitud bajo el Demonio. La conversión es una liberación ontológica.
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Antropología Moral: Los confesionarios (Molina, Lima III) revelan una antropología práctica: se interroga sobre la embriaguez, la sexualidad y la violencia, buscando reordenar los instintos bajo la virtud cristiana.
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2.5. Eclesiología (De Ecclesia; aquí hay una amplia discrepancia con nuestra fe Reformada)
La Iglesia se presenta como la institución necesaria para la salvación (Extra Ecclesiam nulla salus).
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Visibilidad y Jerarquía: En el contexto de la Contrarreforma, se enfatiza la estructura visible de la Iglesia: el Papa, los obispos y los sacerdotes son los únicos administradores legítimos de lo sagrado.
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Pertenencia: El bautismo incorpora al indio a un cuerpo social y místico. La catequesis de los “Mandamientos de la Iglesia” (oír misa, diezmos, ayunos) estructura el tiempo y la vida social de las comunidades indígenas, integrándolas en el ritmo litúrgico universal.
2.6. Teología Sacramental
Los sacramentos son los canales de la gracia y las herramientas principales de la pastoral.
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Bautismo: Es la urgencia absoluta. Los catecismos breves (Molina, Lima III) están diseñados para instruir rápidamente en caso de necesidad.
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Penitencia (Confesión): Es el sacramento más documentado en la Monumenta (Vols. I y III).
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Teología del Juicio y la Medicina: La confesión se entiende como un tribunal de misericordia y como medicina para el alma.
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Integridad de la Confesión: Se exige al penitente una revisión exhaustiva de su vida. Esto implicaba una reeducación de la conciencia indígena, introduciendo nociones de culpa individual e intención, ajenas a muchas culturas comunitarias.
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Eucaristía: Hubo debates sobre la capacidad de los indios para recibirla. El III Concilio de Lima zanjó la cuestión promoviendo la comunión, previa preparación rigurosa, afirmando la plena capacidad espiritual del neófito.
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Matrimonio: La imposición de la monogamia y la indisolubilidad fue uno de los cambios sociales más drásticos. Los catecismos teologizan el matrimonio como remedio a la concupiscencia y signo de la unión de Cristo con la Iglesia.
2.7. Escatología (De Novissimis)
La doctrina sobre las “Postrimerías” (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria) fue central en la pedagogía del miedo y la esperanza.
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El Infierno: Se describe con gran realismo gráfico en los catecismos pictográficos y sermones. La enseñanza de que los antepasados no bautizados estaban en el infierno fue una fuente de trauma y conflicto, pero se mantuvo como dogma innegociable para forzar la ruptura con el pasado.
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El Juicio Final: Introduce una concepción lineal de la historia. Cristo vendrá a juzgar a vivos y muertos, retribuyendo a cada uno según sus obras. Esto reforzaba la responsabilidad moral individual.
3. Teología Moral y Social: La Justicia en el Virreinato
El Volumen III de la Monumenta, centrado en el Directorio de Confesores (1585), permite sistematizar la Teología Moral Social de la Iglesia colonial.
3.1. Ética Económica y Restitución
La teología moral no se limitaba a la sexualidad; entraba de lleno en la economía política.
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El Principio de Restitución: Siguiendo a Tomás de Aquino, se enseña que el pecado de robo o fraude no se perdona sin la restitución del bien sustraído. Esto se aplicaba rigurosamente a los encomenderos y funcionarios españoles.
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Casuística: El Directorio analiza casos concretos: ¿Es lícito el comercio forzado con los indios? ¿Es pecado pagar salarios en especies depreciadas? ¿Tienen los corregidores derecho a exigir servicios personales gratuitos? La respuesta de la Iglesia, articulada en estos textos, es frecuentemente condenatoria de los abusos coloniales, negando la absolución a quienes perpetúan la injusticia.
3.2. La Dignidad del Trabajador
Frente a la explotación, la teología sistemática de Durán rescata una defensa implícita del derecho laboral primitivo. Se condena la retención de salarios y el trabajo excesivo como pecados que claman al cielo, basándose en la justicia conmutativa.
3.3. Moral Profesional
El Directorio establece una ética para cada estado: el juez debe ser imparcial, el escribano veraz, el médico competente. Se busca cristianizar las estructuras sociales mediante la moralización de sus agentes.
Conclusiones
La Monumenta Catechetica Hispanoamericana de Juan Guillermo Durán es mucho más que una colección de textos antiguos; es el testimonio vivo de la gestación de la teología latinoamericana. A través del análisis de este corpus, se concluye:
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Una Teología en Tensión: Los catecismos revelan la tensión constante entre la fidelidad al dogma europeo y la necesidad de adaptación a la mentalidad indígena. No fue una imposición monolítica, sino un proceso de traducción, ensayo y error (como se ve en la evolución de Molina a Lima III).
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La Centralidad de la Lengua: La teología indiana es, ante todo, una filología. La decisión de usar términos nativos o préstamos españoles (Dios vs. Teotl) definió la comprensión de lo divino para millones de personas.
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El Carácter Integral: La evangelización no separó la doctrina (Credo) de la vida (Mandamientos). La inclusión de confesionarios y directorios morales demuestra que el proyecto misionero buscaba transformar no solo las creencias, sino las estructuras sociales, económicas y familiares del Nuevo Mundo.
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Justicia y Dogma: En la obra de Durán se hace evidente que la ortodoxia dogmática (Vol. I y II) iba de la mano de una ortopraxis moral (Vol. III) que intentaba, con mayor o menor éxito, proteger al indígena de los abusos del sistema colonial mediante el poder de las llaves (la confesión).
En definitiva, la Monumenta nos ofrece una “Teología Sistemática” que no se escribió en las universidades, sino en las doctrinas de indios, forjada en el encuentro dramático y fecundo entre dos mundos.
